Si esa persona falta un día, el trabajo se acumula. Lo puede hacer un Provi, y lo que no sepa clasificar lo deja aparte para que lo mire una persona.
Cuéntanos qué tarea se repite
Abrir el correo, descargar el adjunto, mirar de qué es, renombrarlo y guardarlo donde toca. O pasar el pedido del correo al Excel y del Excel al programa. Nadie lo eligió como trabajo, pero alguien lo hace cada día.
Lee lo que llega, decide qué es, lo guarda o lo pasa a quien toca. Lo que no sabe clasificar lo deja aparte para una persona. Cada paso queda a la vista, para que lo puedas revisar.

No hace falta cambiarlo. Lo conectamos al que ya usas para que lea y escriba donde ya trabaja tu equipo. Si tu programa no deja acceder a sus datos, te lo decimos antes de empezar.

Para una empresa con varias obras en marcha, unos Provis revisan la documentación de prevención que llega por correo y la guardan en su carpeta. Los casos que clasifican mal se ajustan con la persona que lo hacía a mano, uno a uno.
Los primeros días falla en casos que nadie había previsto. Se revisan con quien hacía el trabajo y se ajusta.
Si depende de un acceso a tus cuentas, lo pedimos con el plazo más largo que permita el proveedor.
Si la tarea ocupa poco tiempo a la semana, automatizarla no merece la pena. Te lo decimos.
30 a 45 minutos. Sales sabiendo si merece la pena medirlo, también si la respuesta es no hacer nada.
Precio, plazo y qué queda fuera, por escrito, antes de empezar.
Si el sistema necesita cuidado para seguir funcionando, una cuota. Si no, nada.
Dinos cuántas veces al día pasa y quién la hace hoy. Te contesta una persona.
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